
Diario de a Bordo · Capri
Los Faraglioni de Capri en barco
Tres gigantes de roca que se alzan del azul: la imagen de Capri, nunca tan emocionante como desde la cubierta de un barco.
Desde el timón
Cada isla tiene su postal, y la de Capri son tres rocas en el mar. Los Faraglioni de Capri — farallones, diríamos en español — se alzan a un paso de la costa sureste de la isla, gigantes de caliza clara que salen rectos del agua, y generaciones de viajeros los han pintado, fotografiado y admirado desde las terrazas de arriba. Vistos desde lo alto, son un cuadro perfecto. Vistos desde un barco, son otra cosa: estás a sus pies, la roca se eleva muy por encima de tu cabeza y el mar cambia de color bajo el casco.
Los tres Faraglioni de Capri, uno a uno
Cada uno tiene su nombre. El que sigue unido a la isla es Stella, también llamado Faraglione di Terra, y es el más alto: 109 metros. Después viene el Faraglione di Mezzo, el de en medio y el más pequeño, de unos 80 metros, con un arco natural que se abre a ras de agua. El último, el más alejado de la costa, es el Faraglione di Fuori, el de fuera, también conocido como Scopolo, un nombre que alude a un promontorio que se adentra en el mar: supera por poco los 100 metros.
A poca distancia hay una cuarta roca, más baja: el Monacone, que debe su nombre a las focas monje que vivían antaño en estas aguas. En cuanto a la palabra, faraglione vendría del griego pháros: faro.
Esculpidos por el mar, habitados por una lagartija azul
Los Faraglioni son de caliza, como gran parte de Capri, y en su origen formaban parte de la costa de la isla. A lo largo de muchísimo tiempo, el agua se abrió paso en la roca: el mar excavó cuevas, las cuevas se ensancharon hasta convertirse en arcos y los arcos acabaron derrumbándose, dejando los pilares solos en medio del mar. El arco del Faraglione di Mezzo es esa misma historia, detenida a medio camino.
El Scopolo guarda además un pequeño secreto. Es el hogar de la lucertola azzurra, una rara lagartija azul convertida en uno de los símbolos de Capri: una forma de la lagartija italiana común, con colores que parecen prestados por el mar y el cielo que la rodean. No esperes verla desde la cubierta, pero es bonito pensarlo mientras miras la roca desde abajo: allí arriba hay alguien vestido de azul.
Desde las terrazas o desde el mar
En tierra, los miradores clásicos son famosos. Desde Punta Tragara, al final de la Via Tragara, las rocas parecen al alcance de la mano. Desde los Jardines de Augusto, la vista va de los Faraglioni a la bahía de Marina Piccola y a las curvas cerradas de la Via Krupp, allá abajo. Y desde las playas de Marina Piccola, en la vertiente sur de la isla, se ven más de lejos, al otro lado del agua.
Todos son espléndidos, y si tienes tiempo en tierra merece la pena ver al menos uno: desde Marina Grande, el funicular te sube a la Piazzetta, y desde allí un agradable paseo por la Via Camerelle y la Via Tragara te lleva hasta el mirador de Punta Tragara. Así ves los Faraglioni desde los dos lados en un mismo día.
Pero la diferencia está aquí. Desde tierra miras los Faraglioni; desde el mar tienes que levantar la cabeza. Tu patrón reduce la marcha junto a ellos y las proporciones cambian por completo: paredes de roca clara cortadas a pico, el agua que pasa del turquesa al azul profundo, el arco del Faraglione di Mezzo como una ventana azul en la piedra. La luz nunca los pinta dos veces de la misma manera.
Fotos y baño en los Faraglioni
Para las fotos, deja que tu patrón elija el encuadre. Mientras el barco se mueve, las tres rocas se deslizan unas sobre otras — separadas, superpuestas, otra vez separadas — y unos pocos metros cambian toda la imagen. La foto clásica es un retrato en la proa con los Faraglioni detrás; otra, alguien nadando, diminuto frente a la roca. Cuando te asomes por la borda, lleva el móvil sujeto a la muñeca o en un bolsillo con cremallera: el mar se queda con lo que coge.
Y sí, a menudo se puede nadar cerca. Cuando el mar está en calma, tu patrón elige un punto de la zona, con agua clara y espacio para el barco, y te lanzas al agua con los Faraglioni elevándose sobre ti. Si se para y dónde depende siempre del mar de ese día: lo decide tu patrón, siempre con la seguridad por delante.
Cómo incluir los Faraglioni en tu día en Capri
Los Faraglioni forman parte de nuestro tour privado en barco a Capri: un día completo de unas siete horas, normalmente desde Marina Piccola, en Sorrento (bajo petición, desde Positano), solo para tu grupo. Das la vuelta a la isla — los Faraglioni, la Gruta Verde y la Gruta Blanca, el Arco Natural, el faro de Punta Carena y la Gruta Azul cuando el mar y la cola lo permiten — con paradas para nadar por el camino, y luego bajas en Marina Grande, donde atracan los barcos privados, para disfrutar de dos a cuatro horas de tiempo libre. El orden del día depende del mar, y tu patrón lo va construyendo sobre la marcha. ¿Quieres Capri y la costa juntas? El día Costa de Amalfi y Capri también incluye los Faraglioni. Para todo lo demás, lee nuestra guía completa de Capri y nuestra comparación honesta: de Sorrento a Capri, ¿ferry o barco privado?


Preguntas frecuentes
¿Se pueden ver los Faraglioni de Capri en barco?
Sí, y es desde ahí donde más impresionan. Desde el mar los ves alzarse rectos del agua por encima de ti, y tu patrón reduce la marcha para que disfrutes de la vista y hagas tus fotos con calma.
¿Cómo se llaman los tres Faraglioni?
Stella, también llamado Faraglione di Terra, el único todavía unido a la isla; el Faraglione di Mezzo, con su arco natural; y el Faraglione di Fuori, también llamado Scopolo, hogar de una rara lagartija azul.
¿Qué tour incluye los Faraglioni?
Nuestro tour privado en barco a Capri, un día completo alrededor de la isla desde Sorrento, o bajo petición desde Positano, con tiempo libre en tierra. También los verás en nuestro día Costa de Amalfi y Capri.
¿Se puede nadar cerca de los Faraglioni?
A menudo, sí. Cuando el mar está en calma, tu patrón elige un punto cercano donde parar; si se para y dónde depende siempre del mar de ese día.
¿Listo para ver los Faraglioni desde el mar?
Dinos tus fechas: organizamos tu día privado alrededor de Capri, Faraglioni incluidos.